24.12.10

A la siesta

Juan Francisco Seguí, socio honorario del Club del Orden, recogía naranjas caídas, jugosas, antes de verlo a Bedoya.

Cualquiera fuese la hora del día en que Seguí hiciera los gritos de costumbre, guturales, a unos pocos patios de distancia, Bedoya se apuraba. No alcanzaba a lustrar las botas de cuero de potro, pintado y en único par, cuando tenía que responderle a Seguí. Salía como estuviera a deslucirlas más por la calle de arena.

Algunas veces, llevado por la ansiedad, Bedoya se daba de frente con los palenques de la calle, puestos para que las carretas no se desbandaran y los suburbanos aseguraran los alazanes. Eran accidentes a evitarse si no se controlaba las alforcillas del pantalón o si no verificaba que la aureola de sudoración en la camisa continuara a la misma altura.

Como todos los lugareños se reservaban para la siesta, entre los gritos de Seguí y la consumación del escape no había miradas intrusas. Tarde por medio era la misma historia.

Juan Francisco, el negado por su padre. Juani, el malcriado a consejos de la doña y su batería de tés para cualquier dolencia. Juanfra, el que se fue a estudiar a Córdoba huyendo de su infancia y volvió hecho un hombre, un abogado. El hijo homónimo de quien le escribió los tratados a López: el que siempre monta un caballo en las estatuas. Juani, el viajado, para los deudos que lo ven irse y fabulan grandezas. Juan Francisco, quien sabe que escapando se encuentra la gloria. Seguí, el elegido para la Constituyente por el pueblo que a la hora de la verdad duerme la siesta.

De esto no quedó registro más que en unos papeles que Robertson no se animó a editar, porque no era de esperarse de un inglés que había sido tan bien tratado. Bedoya ponía las naranjas en su más pudendo lugar y Seguí lo hincaba con un sable corvo, y no abandonaba hasta terminar el jugo. Comer naranjas era de todos los días, pero la forma de obtener el jugo –sostuvo el inglés con sorna- cambiaba el sabor.

No hay otra razón para que en el Club del Orden decidieran vender las naranjas del patio del frente, declarando la intención de costear los bailes de honor. Pero es que el vicio de Seguí, de no ser por los del club, ya no las dejaba madurar. Y su gusto por lo verde alcanzó a los más chicos de los Cullen, de los Echagüe y de los Comas. Fue vendiendo las naranjas y secando los naranjos como Seguí se compuso, aunque las comadronas más malas, de menor enjundia, dicen que empezó a dejar rastros menos visibles en chiripás que, misteriosamente, aparecían descosidos en las verijas.

Robertson supo todo esto, seguramente, porque habrá sido testigo ocular y de vez en cuando partícipe. La limpieza que se hizo en el Club del Orden después de la bomba del E.R.P., entre otras cosas, arrojó como resultado tres frascos con restos de una goma nacarada, fétida, ácida, que otrora fuera nívea y resbalosa. Los tres frascos tenían la misma inscripción: “Para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”. Uno de los frascos fue roto contra la pared por llevar un apellido inglés e imperialista. Los otros eran de Bedoya y Seguí. Revolviendo en el Club del Orden los encontró la empleada de la limpieza. Los llevó hasta Villa Hipódromo, donde se dice que nacerán los constitucionalistas del mañana.

Juan Francisco Seguí (Santa Fe, 1822 – 1863)
Te pido discreción

El presidente Urquiza viajó en el Countess of Londsdale junto con una comitiva de ingleses y franceses con los que había pactado o lo haría. Zarparon desde Palermo, donde una doble fila larga de soldados, con ballestas erguidas, dibujó un cerco humano para marcarles el camino.

Durante el caluroso viaje hacia el puerto de Santa Fe, las manos del Presidente
-blancas, sin rastros de magullones- indicaron puntos al azar para los que tenía grandes planes. “Estas praderas no tienen razón de ser sin vacas”, dijo el General mientras otras manos próximas se arrebataron hacia las suyas que firmarían tantos decretos. Un roce de camisas de lino por el ocasional entusiasmo de un inglés dejó al General a pecho descubierto. El botón estaba presto a salirse. “Todos los gringos cojudos que vengan no tendrán más vacas que usted”- sentenció John mientras deseó que las olas del Paraná fueran más impetuosas y el movimiento del barco arrancara al Presidente de su pose enhiesta, hacia sí.

La brisa húmeda del Paraná conquistó la gracia de John, de por sí poco agraciado.
Mientras Urquiza orinaba contraviento en la popa del barco, John saludaba maravillado a la naturaleza en la proa, enjugándose lágrimas que el viento hidrataba. En un camarote, después, Urquiza contó que para poblar la patria él ya había puesto su propia fertilidad a disposición. Entre risotadas se despachó el General con minucias de cada uno de los eventos que hasta la fecha le habían dado hijos. Recordó, principalmente, sus vitoreadas poses ecuestres con chinas pollerudas de los pueblos de frontera. Todas querían ser alguna vez su caballo.

Urquiza no se ahorró pormenores en la airosa conversación donde aún perduraba
la alegría por Caseros. Todo lo que la prensa reproduciría hoy, sin embargo, sería sólo su última sentencia: “el respeto por el jefe es más verdadero si se comienza por educar a las hijas de la peonada”. John, con su sensibilidad de avanzada, le habló del género, ante lo que Urquiza replicó que las telas no eran su tema. Y le pidió discreción por algunos planes que le había confesado.

Ya en tierra, el único fotógrafo de la ciudad quiso inmortalizarlo. Justo José, de espaldas al pueblo que lo vio llegar y aun sabiendo que se trataba de un retrato, se dispuso para resaltar el bulto, su centro gravitatorio. Este es el bulto que quedará para la eternidad, dijo el general entre los íntimos mientras se lo africaba con la mano modestamente. Había hecho tantos hijos.

18.11.10

consignas

a Dalí le propusieron pintar
una manzana casi igual
a una manzana real
dándole una deliciosa
y se la comió

como docente
te doy una consigna inapropiada
con mi cuerpo
como único material didáctico

12.10.10

oficiales Contrera y Pose

de la serie Vengo del placard de Almodóvar

yo me hubiera acostado con él
un muchacho de izquierdas
si no se demoraba tanto
fundamentando
como yo con mi orgullo de puto
“genuflexo ante el mercado”
le demoro la revolución

con tips me habría despachado
para poner a Trotsky de moda
si el perfil le da para estampa de remera
pero él que está más cerca de la revolución
porque viaja a Cuba todos los veranos
con la decoración no hace acuerdo

y cómo va a hacer con ese malhumor
cuando esas canciones del tipo
“alza la mano y menea la cola,
menea la cola y menea la cola”
también las cantan para él
pero es contrera

por eso yo me abrí
hice foco en mí
y voy plantando trincheras
algún día
quienes me odian
vacilarán cuando deban gatillar
más sentirán necesidad de hacerlo

19.9.10

momentáneo

posiblemente si no hubiera
cortado relación con mi padre
desde tan pequeño
y con eso la transmisión de conocimiento
de generación en generación
ahora sabría qué hacer
ante el inodoro descompuesto

o tendría a quién llamar

9.9.10

meta poesía

te puedo decir de mi escritura pocas cosas
si vas a preguntarme sobre el “dejo de ironía”
sin decirme maldito

si logro hacerme entender
prescindo de quienes pueden decir:
“me pueblo de recuerdos al amanecer”
en beneficio de quienes decimos:
siempre es tu ropa sucia que nunca tiré
lo que no me deja dormir
- al cabo de la pompa
cualquier célebre es un igual
cuando sufre

es de grado la diferencia
de maceración
así de manos como de boca
a mazo y escoplo

7.9.10

las Salinas

de la serie Vengo del placard de Almodóvar

si una va de compras
la otra se higieniza
la primera nació Clelia
luego vino otra mujer: Larisa

después de las dos, sus padres
no probaron nunca más
ellas siempre se creyeron
que por miedo a otra gurisa

Clelia, la platónica
no desiste de escarniar a su fraterna
si inventa historias donde es amada con el cuerpo
para elegir ser por demás libre de abajo

si una eructa la otra adusta
condona con sonrisa el exabrupto
y es después de la cena
a las dos juntas
que le vienen en caída
fuertes pedos

no las ves en el barrio a las dos juntas
es Larisa la encargada de las compras
siempre Clelia fue la hirsuta
que se opuso a los vecinos
cuando en tiempos solidarios
pergeñaron un camino sin escollos
de la casa al almacén andando en silla

24.8.10

todo sobre mi madre

ya antes de que mi madre cerrara la tienda
las más ricas del pueblo le debían
no se sabe entonces si fue por ellas
que dejó todo para confinarse en casa
cuidar a la abuela y hacer como si fuera feliz
pero qué culpa tendrían las Lheritier o las Bessone
si ellas no pagaron, nada más
si sólo querían estar exquisitas
a costa de maridos y a costillas de mi madre
que ahora debe los impuestos y ellas también son el Estado

11.8.10

montaje de muestra

siempre atendé a esto
cuando vas a exhibir las pinturas
hay un orden de lectura comenzando por la izquierda
porque la gente ni bien ingresa comienza por allí
esto es científicamente comprobado
una costumbre vamos a decir
una vez que están adentro, después crecen
ya se apropian de la muestra
y van de derecha a izquierda
o al revés, según qué les atraiga

29.7.10

carta abierta

a Matías
de la serie ¿Quién es Rilke para escribirme cartas?

nos estamos entendiendo
vale que ya hemos logrado
un amarre vital
-como dos de hidrógeno y una de oxígeno-
yo que quiero parecerme a él
menudo y etéreo
y él no a mí
- con piedad y devoción
nuestra religión prescinde
de diezmo por ahora

que te escribo mientras tengo que planchar
ya te dije voy dejando
eso que ante los parientes
y cuando venían los chicos
llamábamos de entrecasa literatura
para controlar la sintaxis correcta
en la camisa al plegarse
y la correspondencia de género
del pantalón al vestirse

ahora puedo elegir
de entre las planchadas
la que me vedó el sedentarismo
con sus kilos de más
me vieras aguardar fumando
-quién lo hubiera dicho
el hijo de Peralta, se hizo de un Doctor-
haciendo peso en los pulmones
que me detienen acá

tengo una palabra vacía
cuando abra la puerta irá a llenarse

28.7.10

japonesa

de la serie No valen lo que pesan

japonesa le decían
por la capacidad
de responder a la demanda
que si era de parada, parada
de rodillas, arrodillada
que si era hacer nada
igual les cobraba

cosas que vio la japonesa
ni contarme quiere cochinadas
unos viejos la alquilaban como espejo
y le pagaron el silencio
ahora dice que al detalle no recuerda nada
después de los apellidos

que quisiera bailar a veces
me cuenta pero
un fo.na.vi. no es para gente de la danza
si cuando te das cuenta tenés la cocina
y al salto en el techo se estrecha la mano

mientras me contaba
un montón de putos
incluso yo
gritábamos en televisión: ¡Qué viva la igualdad!
y le tuve que decir que es jurídica,
japonesa, nada más que jurídica

16.6.10

mi médico atragantado de eses
tiene un tono monocorde
y es incapaz de reconocer una causalidad compleja
sin embargo, sabe del hígado
más que varios y, tremendo infortunio,
a ese órgano lo vengo a tener

resentido si le niego el “Doctor”
más presiona al palpar mi médico
no es posible –aprieta-
que a sus años de estudio –con las dos manos-
y al esfuerzo invertido en el mercado de status
para alcanzar fulgor
los desconozca yo –ya encontró el punto-
que tengo del cuerpo dolores, apenas

9.3.10

that´s as it might be

tus cercanías para más
fue aprender a interpretar
ese lenguaje del gesto esquivo
hecho para indicar
tu andar como una señal ética
los brazos vení posá
de reincidente en el descanso

luego hubo una herida en los párpados
daño hasta en la intención de mirar
oclusiones noche tras noche
y la manutención del silencio
tengo este mandato
habito la casa con arterias de plomo
revestidas sin verse
imperceptibles pérdidas rasgan
cabo a rabo de lo sólido
por la noche ya baldean

de enceguecerme
calara lo íntimo del ojo en sus mil partes
fuera el braille el consuelo de mis codos
ante las yemas de los dedos
que a la altura de las circunstancias
insensibles a otra cosa que lunares
de los tuyos preferibles

desde que te fuiste
escribo esto que lo otro
más que nada metáforas
pomposas con intención
me leyeras y digas qué lindo
fuera volver

18.2.10

visita a la Casa de Gobierno

-

que si tengo hambre me pregunta
que sí le vuelvo a decir
que alguien en eso encuentra satisfacción
me dice riendo
pero no en vos particularmente
que soy uno más recalco
sino porque el mundo comestible es finito
y lo que no comas vos
lo come él

miralo darse vuelta
como mira te das cuenta
que es viajado y conocedor
porque tiene suficiencia
reparó en vos compasivo
de los demás nacidos
y posiblemente muertos
sin salirse del lugar
con tanto mundo que hay

que hace horas estamos sin luz
y qué le va a importar me dice
no lo sigamos que está en funciones
te va a decir que él también anda a tientas
que con el aumento hay que cuidarla
y te va a cerrar la puerta
y apagará la luz
otra vez sin

11.2.10

insomniac

de la serie No valen lo que pesan


ahora que el miedo a la muerte
de los amigos suma dos motivos
y a su favor el insomnio
los graba en las paredes
con precisión de última foto

mi cara mitad que duerme
respira con calma
de responderle a otro jefe
no quedará modo de hablar de esta noche
idéntica a las otras
indiscriminada

me dieron adentro un cancerbero
en el anverso una cara que desmiente
un cerebro para que instigue
y dos polos para oscilar

no era momento para que resumas la bulla
a ronquido intermitente
en beneficio de qué
si mi Angustia no es recién nacida

18.1.10

pasaje del Libro de los Tactos

de la serie ¿Quién es Rilke para escribirme cartas?


esa seguidilla de postas, la apófisis espinosa
soy un faquir cuando duermo abrazado
a tu espalda como quien lo hace al recuerdo
y se acuerda de cuando… siempre partes
como esto que digo: el trapecio, el dorsal ancho
el iliocostal, se llama raro lo que me pierde
y vos lo sabés desarrollar mejor

frente a tu espalda
en esta tarde fresca
siento una forma especial de exilio:
se me van las manos

13.1.10

circunloquio

a Walter, sin embargo allá

de llegar a casa y encontrarse
las cosas tal como quedaron
con cierto empeño
desde hace cuánto
que nadie se demora
y que el silencio es algo que se dice
a la reverberación
que a la hora de la mesa va derecho al plato
a retumbarse

cuando la garganta abotargada
escurre hacia adentro
una enfermedad que bien conocen
las venas están velando

mientras lo roto no acusa a nadie
se presenta
y el mundo después de la puerta
pasa facturas mes a mes
recordando tu estancia
donde mengua la luz deshecho el día
traman encerrona las cosas conocidas

que fuera lógico
si el cementerio está más cerca
de la habitación de mi abuela
aun sigilosa los años de ventaja
debieran ganarte

cuando si es por ganas hubieras venido al mío
pero ay de tu horizontalidad, Walter
como perpetua condición
tu fuerte ahora
guarecerse al gusto del pueblo
que fantaseó maneras
mueres

4.1.10

manda la parte

de la serie No valen lo que pesan

las uñas que tenés
son las que vas a tener
hasta que te murás
y el pelo que lucís
todo ese brillo se va a acabar
bien pronto como empezó
en el centro de la mollera ya

y siempre me miró
como diciendo:
allá vos la poca vida
que tenés
siempre copiando
y que si no fue así
así lo sentí yo

que él se piensa no sé
que va al rugby
y ya con eso me ganó
echa en cara lo de la comisión
que todos lo respetan
porque es vocal
bah, ni una nota le sacás

ahora cuando hace el papel
de novio de Ella
vareándose por la calle
decime vos si no te convence
cuando al rato viene
se hace el sota y te pregunta
si querés
sin dudarlo

Datos personales

Mi foto
Santa Fe, Santa Fe, Argentina
promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia