14.7.09

carta abierta

Mamá:
Es en verdad hermoso el sillón de algarrobo que me mandaste. Las terminaciones son a prueba de mis manos, que las he pasado por ellas para probar si me astillaba. Un trabajo muy fino, dedicado.
Lo coloqué en el centro de la sala y desde cualquier perspectiva que lo mire se asemeja a un trono. Desde él tengo una vista panorámica, necesaria para controlar que todo esté en su lugar. Aunque es en vano, porque el desorden dejó de hacerse, sospecho que el furor podría volver con otro nombre. No leas “hombre” donde dice “nombre”, mamá. No repliques mi error de mezclarlos.
Volviendo al mueble, hubiera preferido un material menos duradero, que no me sobreviva. Pensaba en mimbre o bambú. ¿Vos te diste cuenta de que me encomendaste algo para toda la vida, otra vez?

Te quiero con exceso, aún cuando me hayas regalado al mueble.

Muácates,
s | p

3 comentarios:

Ivan dijo...

E poeta cuando encuentra el memorialista y, además, profesa algo de animismo (ya te lo dije), termona por hacer esos textos remordidos e impecables.
Buenisimo, Sergio!

Saludos!

Ivan

Ivan dijo...

'El poeta' y 'termina' (termona)

po(br)esía dijo...

Ivan: En tus manos encomiendo mi archivo...

te quiero!
s | p

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promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia