8.5.08

a Iván El paulista, bajo apercibimiento de gratitud

la alegría pega dos gritos
para que me calle

acaté su silencio
releyendo lo escrito
con el afán bienhechor
del coordinador de un taller literario
previendo no mejorar
me doy aliento

miro hacia adelante
sin chistar
no dispongo de otro tiempo
para la infancia feliz
que no hubo

5 comentarios:

Gabriela Carrión dijo...

De acá para allá / vine fui/ entre tu poesía / anoche. Brincando por el descubrimiento que es, también, alumbramiento.

Vuelvo y te lo digo,
(tenía que)

po(br)esía dijo...

Gabriela!

Llevó largo rato la discusión acerca de una supuesta relación inescindible entre poesía y experiencia vital, o -como Dice Tomatis a la poetisa en un cuento de JJ Saer- acerca de si es necesario coger más para lograr concisión, profundidad, estilo y demás, en igual proporción. Yo no podría haber dicho nada -te confieso- en caso de no haber estado a dos mesas de distancia sino en el ojo mismo del inquisidor. A sopapos me sacaba una s palabras de James Jean, llegado el caso:
"Parece increíble que el universo pueda haber sido originariamente proyectado para producir vida como la nuestra: si hubiese sido así, seguramente podríamos haber esperado encontrar una proporción mejor entre la magnitud del mecanismo y la cantidad del producto."
Por eso, Gabriela, a tu comentario alegredero de mañana, yo replico. Lo que alumbra es el verde del fondo, que con el negro a mi me encanta porque en combinación me trae nostalgias de muñeco Sugus. Todo lo demás es ese margen de error que fundó la vida humana, algún mal acomodo que resultó en esto que te escribe.

abrazo omnívoro, omnímodo y no-anodino

s | p

(entré a tu blog pero me fue vedado el paso, y en otro ví dos poesías que me dejaron ganas de más)

Gabriela Carrión dijo...

ayyyyssssssssss
me mareaste!

Primero, no entiendo si es que estás en el ojo o lejos de él. Tu redacción me resulta confusa (¿ando floja en entendimiento? ). Aún así prefiero imaginarte protagonista y no espectador.

Segundo, respecto a la poesía, qué discusión, che! Y en este caso, solo hablo de mí y digo, sí: existe un vínculo fortísimo entre la experiencia vital y eso que llamo ahora mi "pobrecía" (llegué hasta tu casa, curiosa por ese término que creí era invención mía. Me salvó la "s" de tu palabra). No queda más que estar terriblemente vivos. Pero no podría decir muchos más. Desde acá la extrañeza, placentera hasta ahora. ¿La inexperiencia no es experiencia de una ausencia?

Tercero, sigo diciendo "alumbrar". Un nacimiento como efecto o afecto.

ando entre lobos y cabritos, aunque últimamente poco.

po(br)esía dijo...

G: Viste que lo mío no es la prosa (ni la poesía). Hice cursos de tarjetería española y me sentí un Ángel de Charly con la pistolita de silicona esa que usan cuando lo que quieren es pegar. Tampoco las tarjetas me salieron bien. Soy un fraude sin boca de urna, lo cual agrava más la situación, porque defraudo sin sobreaviso.

Nada más quería decirte que tus comentarios me alegraron tanto. Que estuve bailando en una pata un rato largo (hasta que me cansé y cambié de pie). Sin embargo, seguí con un pie solo, porque eso de los dos -uno después del otro- y la mirada adelante y una idea de horizonte, siempre me costó un montón.

Bueno, GRACIAS Gabriela! Creo que podría hacerte una torta que no sea de chocolate, porque es más nutritiva que cualquier otra cosa que alguien pueda escribir. Sin mediación de metáfora, Gabriela, y a propósito de retribuir, digo GRACIAS como si de justicia social se tratara.

un beso superlativo
s | p

Gabriela Carrión dijo...

saberte así lleno de contentura es mucho

te leo
seguí!

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promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia