20.2.08

épica

a Mauricio T. y acuarelas

venido de allá
para seguir igual acá
con la tristeza
que puede mudarse

no es retorcijón de momento
a mí la tristeza me agria la garganta
me pone un yunque en el pecho
que voy moviendo
en simulacro de rescate

la cabeza pidiendo fianza
previéndola bien lejos
del alcance de mis manos
y en mi boca un grito estereofónico
aturde las entrañas
recrudeciendo las ansias
a resolverse dentro del cuerpo
-mi enemigo de potencia comparable
embravecido
por inercia-

todavía convencido
sobrevivir o morirse
es una miseria
de opciones

1 comentario:

Mauricio dijo...

A veces la tristeza no puede evitarse. Pero también pasa que hay presencias, aunque no estén muy cerca, que nos hacen olvidarla un poquito.

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promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia