6.2.08

a Estela Figueroa

a mis manos le faltan cansancios de esta mujer
a mi ciática la pesadumbre de sus plantas
ante cada uno de mis días podría desquiciarse su paciencia
que con austeridad escolta al cigarrillo
yendo a la boca donde dice ya no besan
ni ese señor que escribe sobre su poesía y ella festeja
sabiendo que es más simple que vivirla

hay en su cadencia una historia de labios remordidos
de señores llevados a pasear por sus caderas ahora anchas
hay una hechura robusta templada con el tiempo
en devoto peregrinaje por las dolencias del Cacho
- su marido manso de segundas nupcias
que es fiel y nunca alardeó-

hay una pedagogía en su risa para lo que nunca compraremos:
esa casa donde nunca dormiremos
que guarda al auto en el que nunca pasearemos
los cálculos menos que tendremos que hacer mientras quedemos
porque es igual de trabajoso el vacío que todo afán por llenarlo
y juntos hemos hecho tantos viajes sin movernos
que ya nos da fiaca cualquier continente
así es que seguimos eligiendo al sur
donde amedrentan menos los inviernos

también acá podemos a la humedad
desfilarle suelas de goma
en zapatos baratos que se postran rápido
compadreamos menos vistoso pero bien surtido
en eso andamos
desde ese día en que te quiero
porque vos tejés palabras
cuando yo intento dividir
ansiedad por parecerse

si decís que vale más
que la vida los arruine por sí sola
y sea el mismo resultado
sin ingeniar una venganza
por tu sapiencia me sobran veinticinco años de escuela


2 comentarios:

Anónimo dijo...

...porque es igual de trabajoso el vacío que todo afán por llenarlo...

Me quedé un largo rato meditando en esa frase. Gracias.

Mauro

ANDRES dijo...
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promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia