8.1.08

epílogo

el color aceituna logrado
en tu cara se sienta a mi mesa
para contrastar el blanco pared
parecer suspendido en el cuadro
por la transparente ingravidez de un hilo

del mismo color te traías a la casa
donde sucedía mi rapidez por arreglarme
con la avidez porque llegaras
de último momento ensuciarme
porque nada parezca tan prolijo

ahora me avergüenza extrañarte así
sin que lo sepas
que mi extrañarte se dice fácil
y si en eso hay belleza tanto mejor

3 comentarios:

Mauricio dijo...

Me gustaría sentarme algún día a esa mesa.

Muy linda escritura. No me explico cómo me gusta tanto, si nunca leo poesía.

po(br)esía dijo...

Mauricio: En mi mesa hay lugar, sin izquierdas ni derechas, por las dudas se siente algún traidor.
Te esperamos la mesa y yo.
Gracias!
s | p

sergio dijo...

A mi también este texto me pareció interesante.

Y no sienta "vergüenza de extrañar así" (es mejor extrañar algo que nada), aunque estaría mejor si se lo hiciera saber. No por nada, sino porque tiene más gracia.

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promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia