18.10.07

poesías al señor de la renta

A R. Rudi, el señor de la renta, por ser vil

cómo será el mundo desde su
primitivismo

o cómo no tener signos para las cosas
en su lenguaje funcional
por la escasez que manifiesta
su forma
de hacernos saber la misma experiencia
sobre la que yo pude decir:
impune, lógica, predecible,
y él, nada más,
dijo: es justo

monstruo bípedo

lo que precipita, abandonado,
desde los bordes de tu cinturón,
es el valor-trabajo de mi tiempo
que malgastaría mejor aprendiendo
palabras
poéticas
u otras formas de hacer saber
mis fuentes de placer
funesto,
execrable,
inconcebible,
sobre el que dirías, quizás,
qué asco. no más.

salvaje moderno

condenado a abarcar la porción de universo
que ocupas, mal que le pese a Darwin
a los ojos que conquistaste, condenado
para esa, mujer o restos de feromona,
que ya ni consuela creer
que su destino es una partitura
que ejecutó
magistralmente

fermento de metano

recibe mi próximo pago
en concepto de alquiler
y devóralo
es el lila, el de cien, el que te viola
paradójicamente
el único desviado no soy yo


el yoghurt estaba rico
a R. Rudi, en progresión de erectus a habilis

me estoy comiendo la plata del alquiler
a la hora de pagarlo
me comeré al rentista
o de ser necesario me inmolaré frente al recibo
para sentar el precedente del acto ejemplar
la necesidad de regular al vampiro inmobiliario
que despues del estallido me invita a tomar
de mi propia sangre





2 comentarios:

carlos dijo...

no sé si será que tampoco soy propietario, o la viriviría que me provocó tu comentario en las elecciones afectivas, pero con estos poemas sentí una empatía particular.
Creo que tenés una búsqueda interesante y exigente, y eso me parece prometedor y valioso, no veo que te quedes en los hallazgos fáciles que provocan tentación.
Me gustan tus pretensiones.

po(br)esía dijo...

Carlos: Creo que lo leí seis veces, sino más. Hay un agradecimiento que, aunque escrito, se hace igual con manos. Tan humano.
Gracias por el aliento. Y por el mundo interior de sus poesías.
s · p

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