12.7.07

ditirámbico

que su belleza existe
aunque ninguno la mire
independiente de mis ojos mirándolo
consustancial a él:

existe en la implacable justeza
con que eligen apilarse
las vértebras de su columna

en la fuerza medida que ejercen sus perfiles
derecho contra izquierdo
dejando a la nariz
en una exacta mitad

en la convicción anti-gravedad
de sus músculos
ubicados como tendrían que estar los míos

y en el reposo al que me tienta
cuando me dejo amar

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dijiste el afelpado lazo con que nos tejes el simesiano chaleco del amor.
Tus agujas.
De noche nos unes más contento que el Rey de Copas.
Qué ternuras degustamos con tu pragmática exitada!

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Santa Fe, Santa Fe, Argentina
promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia