23.4.07

habladuría

nos dispusieron así:
yo soy mí
vos sos otro, y tú
tu cuerpo entra dentro del régimen de lo no-mío

aprender a hablar nos separó
de una vez para siempre


sospecho del Apocalipsis
que no es un suceso
sino una sensación
que estoy presagiando

4 comentarios:

Anónimo dijo...

hola sergio! paso a dejarte besos, estoy segura que no dejas lector sin asombrar, muy lindo como escribís!

pame

Anónimo dijo...

¿Y "nosotros", Rata???

Anónimo dijo...

no hay "nosotros" que no acabe siendo una confederación de "yoes" y "túes".
Nosotros no hablamos, la lengua nos habla.
y es muy feo que me digas Rata, aunque por lo menos usaste mayúscula.

tuyo,
s · p

Anónimo dijo...

No haré lo de Verónica: ya ni mi codo me obedece. (Oigo tu advertencia: qué habría que saber quién es Verónica, que hay que llegar o ser universal, y otras yerbas que mi dispulado irreverente deja colar por el desagüe). Punto.
Lo hago de nuevo, todo bien: No voy a borrar con el codo lo que ayer escribí con la mano.
Quiero ver la belleza y su entramado (en el caso de que no fueran lo mismo la belleza y el entramado en trámite -que se lea como la "instancia de la creación" sic-).
Deseo: Que en el entre, se te ocurra una danza descentrada, de cuya suspención recibas: la respuesta del hombre girando en su círculo de hombre; la fruta madura (cuando pegás la vuelta, en medio de un molinete orgíástico); y la síntesis de la lucha Apolo-Dionisos.

Saludos.

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promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia