23.4.07

habladuría

nos dispusieron así:
yo soy mí
vos sos otro, y tú
tu cuerpo entra dentro del régimen de lo no-mío

aprender a hablar nos separó
de una vez para siempre


sospecho del Apocalipsis
que no es un suceso
sino una sensación
que estoy presagiando

20.4.07

hágalo usted mism@

en un espacio de tres por dos (6 metros cuadrados)
le hace mella a su sexo
le asigna función
lo trabaja desde ahí

su sexo se asocia
pero no se agremia
porque es una época
en que también los sexos
sólo se defienden a sí mismos



argentino
universitario
hijo
artista
hermano
poeta
licenciado
homosexual

con cuánto nombre
oculto la mortal humanidad


querría

el muerto es mi hermano
yo no
yo soy un cementerio viviente
para las esperanzas de papá

homilía

a Marga

la convicción de tu Dios
tus ojos claros para los que soy impío
y las manos afelpadas de ejercitar caricias

inmensa como
las tantas cosas para las que no nací
y las que tardé en reconocer

este hijo se te cayó de una sonrisa
no sé por qué su afición a andar penando
tampoco por qué padeces su pretensión de poeta
lo ahijás por elección
sin la deshonrosa ocasión de haberlo parido

¿cuánta pasión tiene
un mundo con Dios si es más sencillo
que andar buscando lo bello, lo justo y lo cierto en otros lugares?

16.4.07

entropía

> bituín (between) ·· en inglés, se utiliza para designar el espacio entre dos cosas
· Sergio Peralta
a Sergio Manrique, por mostrarme “Hojas secas de otoño”

(al público)

(el)
¿vos notaste algo?

(ella)
todo igual

(el)
inventemos

(ella)
es más realista
seguir sin una historia que contar entre nosotros
ninguna sucesión de hechos de distinta intensidad
de ritmos diferentes pero uno detrás del otro
que no puedan resumirse en una única oración:
nos amamos tanto

(el)
este tiempo homogéneo
sucede parejo, sin sobresaltos
se lo puede contar como una descripción al detalle del sosiego

cada momento puede ser una efeméride

(ella)
ningún atormentado
nadie muerto de amor
no hay algo que tiene que suceder antes que lo otro

hay amor en exceso, amor a rabiar

(apagón o pestañeo de luz. dejan de dirigirse al público)

(el)
no recordé la distancia que separaba nuestras casas
hasta que comencé a medirla en besos

de tu casa a la mía, igual de distantes como siempre
te he dado tres besos largos
inmensos
como para guardarme en ellos;
o te he dado en número mayor mis besos cortos
más mezquinos
para que más pidieses y más te diera
fingidos los motivos para volver hasta tu casa
y recomenzar el camino hasta la mía
así hasta que terminases persignándote ante la catedral de mi pelvis

(ella)
redondo redondo
bien poco es lo que queda de princesa
sólo para tus retinas mis caderas no han crecido
mantienen la misma distancia mis flancos
aunque tus manos estén cada vez más lejos
una de otra al estrecharme
mientras mientes con la convicción
de estar diciendo otra verdad

(el)
abrazo tu cuerpo que no admite teoría
porque sólo acepta mitos
como el de esa vez cuando dijiste
que las cremas que escondes en el baño
las compraste para hacer un favor
a la señora empeñada en estorbar
que mientras duermes
mi deporte matutino sea perderme
en las grietas nutridas de tu rostro

(ella)
lo que decís por amarme…

(el)
porque puedo saber qué hay
en el espacio entre tus ojos
trazar una línea vertical en tu columna
anticipándome al vaivén de tu hechura

incluso las lenguas que pueden caber
-cualquiera sea el idioma que se hable-
en la holgura de tus vestidos

y distinguir todo eso
de tu metro setenta y dos

aunque si me piden que describa
el espacio de tu hábitat
pasaría por soberbio
exhibiendo el mundo que me tejés alrededor

(ella)
como es imposible a mi recuerdo
hacerte presente
en el mismo espacio
donde tenga ganas

para subsanarlo

te llevo a todas partes
apretado entre las piernas
cuidando que tu olor ahuyente
posibles amantes interesados
en disputarte el lugar

(el)
mi costumbrismo es
pintar el paisaje de vos
la usanza de tu desnudez sobre la cama
aunque nunca aceptes la metamorfosis
de hacerte carne desde mis cuadros
para que yo, eufórico y feliz,
tenga más iguales tuyas

(ella ríe)

(el)
te estás riendo de la misma manera
que cuando me enseñaste el sweater encogido
mientras yo opté por sonreír y remorderme
esperando a que el gato se enredase en tu tejido
para después reírme igual

(ella, que ha cambiado livianamente el rostro)
me vas a decir que no revertí el error
cuando acerté al elegir
el vestido de liquidación
que se luce en tu mujer

(el, cambiando el registro de la conversación)
¿te parece dulce de leche granizado?
no te vayas a olvidar la acidez de la última vez

(ella)
no me hables de comida que recuerdo que me duele

(el, poniéndose en posición de pintor frente a un bastidor)
decíme dónde
a qué distancia de tu ombligo está el dolor
entonces yo te digo a cuánto del lunar de tu teta derecha
a cuánto caminar de mi dedos partiendo desde la crema chantilly
a cuántas invocaciones de llamas habrá de arder
nuestro montón de cuerpo confundido
que se invita a la cima

(ella, que se desvanece quedando tendida en el piso)
desde esa cima, altísima
vamos a bajar en tropel
manteniendo intacto el instinto de conservación
a la miseria

(el, recostándose a su lado)
pero no te contenta
que sea yo quien te desahucie
yo, el mismo que tanto te da
quien te lo quite
(friccionando en círculos su vientre)
de tanto soñar con flores
te crecerán magnolias

estás sintiendo el dolor de lo que nace
ofreciéndole cobijo a quien te abandone
dejando a tu cuerpo de madre otra vez el de mujer
nada más que para mí

(ella, poniéndose de lado)
qué vas a hacer vos con mi cuerpo de madre
cuando te cueste treparme
cuando otros cuerpos se recorran más fácil

vas a dejar que tu cuerpo de padre
sustituya al de amante

que te canse correr por las plazas
y prefieras ese cansancio al de mis pliegues

(el)
sos, entre los cansancios,
al que más voy a estar dispuesto

(ella)
¿querés traerme algún gusto sabroso
que tenga pasas de uva?
así voy haciéndome a la idea
de cómo iré quedando

me voy a consolar como mi madre
que dice que soy una mitad suya
que tiene veinticinco años menos

(el se levanta y camina hacia el perchero, que es toda la escenografía)

(ella)
abrigáme si te vas

(el, que termina de arroparse)
¿así estás bien?

(ella)
sí, cuidáme el pecho
(el se acurruca sobre su propio pecho y sale)

(En su ausencia ella danza, componiendo un reloj imaginario, mostrándose progresivamente más pesada en sus desplazamientos, figurando “redondeces”. El paso del tiempo de la espera es el tiempo de la gestación. El vuelve a los 5 meses de embarazo, 5 minutos después de haberse ido, con helado y pasas de uva en una bolsita)

(ella)
te esperábamos para ser dos y medio
contra un helado

(el)
verte abandonada al piso
me trae recuerdos
de lindas noches
alojados en hoteles

cuando el amor tiene olor
a sábanas ajenas
que no te preocupás por cambiar

cuando la distancia de nuestra cama
basta para que parezca diferente
que sigamos siendo los mismos cuerpos

(mientras acaricia la panza de ella)
puedo tocar con mis manos al origen
rodearlo
tengo los derechos de autor del principio
que tus caderas ponen entre paréntesis

(ella)
vos me estás mirando
y necesitás creer que soy cierta

(el, riendo)
sí, claro

(ella)
si vos fueras un francés
en la sala del cine de los Lumière
primera vez que va al cine
sin saber lo que va a pasar

y yo fuera el tren que viene hacia vos
en la pantalla, que es una película
pero este francés no entiende que no puede salirse de ahí

¿correrías?

(el)
total vuelve a pasar por la misma estación
donde yo me puedo sentar otras mil veces
y que me guste tanto más desvencijado que al principio
(la besa y le hace cosquillas)
con todos los ruidos que incorporó con el tiempo
mientras se fue animando a mi presencia en la estación
(ella ríe)

o puedo volver a ver la película otra vez
sabiendo que el tren va a venir
nada más que para dejarme arrollar
(giran los dos como pelotas, ella con notable dificultad)

pensándolo mejor:
volvería porque el tren sos vos

(ella)
¿y qué vas a hacer con el recuerdo
del diseño ergonométrico de mi cuerpo
que era capaz de adaptarse a tus antojos?

(el)
jugar a encontrar las siete diferencias

(silencio espeso)

(Empiezan las contracciones, las respiraciones agitadas, las sudoraciones. Se producen cada vez con menor tiempo entre sí, interrumpiendo los diálogos que siguen)

(ella)
chistoso

¿cuán cierta es la belleza de las mujeres blancas
del siglo pasado
mantenidas a limón y a baja presión?

podrías probar con dejar de pagar la luz
para ver si estos dos pollos
en el oscuro
dejan de comer


(el)
vos tenés que comer hasta rellenar un vestido grande
donde luego podamos caber los tres
para salir a pasear todos juntos

lo que ahorremos en changuito
lo usamos para ir hasta el mar
y si calculo bien sobra para unos bombones de fruta

(ella)
¡basta vos!

sería lindo unos de fruta, y de coco con chocolate
después de unas papas a la crema
o un guisito de lentejas
sino pizza con ananá y jamón

abrazame

tengo la leve sensación
de que si estuviera enumerando comidas preparadas
en una película
yo sería más vistosa en esa situación

(el)
es verdad que la gente ya no se ama como en el cine
pero vos sos de linda así, tan real como mía

(ella)
vos decís que si yo fuera actriz
me darían el papel de la linda que es buena

(el)
ni dudarlo
de linda, de buena y de nadie más que mía

(ella)
pero es verdad que la gente no se ama
¿cinematográficamente se dice?
porque vos fijate que yo te beso
y si cierro los ojos no te puedo ver
y pierde la gracia
así que pensemos en otra alternativa

yo te beso pero con una mano remiendo
con la otra sostengo algún libro
bato los huevos del bizcochuelo
y nunca me quedan las dos libres para rodearte la cara
y hacerlo como si fuera el largo beso del adiós

(el)
todo lo que los hace humanos lo hacen fuera de cámara
frente a cámara son amantes de labios carnosos
hechos a medida

pero no hablo de las medidas que te preocupan a vos

(ella)
a mi me enamoran igual las escenas de amor
que son mentira

porque las flores de la plaza no se mecen todas parejas
si hiciéramos un plano detalle de algunas de esas flores
mientras nos toqueteamos
con decencia
en algún banco
se las ve a todas descoordinadas, no hay unísono
como en las películas

tampoco a vos el viento te deja los pelos tal cual los llevaste a la plaza
así tengas kilos de laca se rebela el remolino

o las zapatillas vuelven de la plaza sin la petulancia de los zapatos charolados

pero el director me miente con convicción y yo le creo

(ella, al sentir que no es escuchada como quisiera, finge contracciones, mientras el sostiene su panza como si algo fuera a salir despedido de allí)

(el)
pero cuando yo digo que estás hermosa nunca me crees
así nunca habrá drama realista que nos quede pintado

ponéle que vos llorás porque no me crees
pero ni eso
y si alguien sufre tenemos historia
sino no hay cine

(ella)
yo probé llorar la primera vez que fuiste a comprar helado
pero no tengo la facilidad para el llanto que tienen otras madres primerizas

pienso en las imágenes más tristes que puedo:
en quedarme sin palabras
en que te quedes sin tu sexo
en que muden la heladería y te demores cada vez más en llegar
en todo el papel del mundo ardiendo, comenzando por tus memos en la heladera
en los veinte kilos aumentados y la cara de mi hijo al ver a su madre llevarlo al jardín vestida de pelota
sin embargo no hay caso, no obtengo resultado

(el)
yo pensaría…
en lo poco y nada que te distinguís de lo que espero para mi hijo
o lloraría si no hubiera reencarnación donde te vuelva a encontrar

pensaría en Sor Juana Inés de la Cruz, tan capaz de amar pero tan monja
por qué no, también, en que aumenta el alquiler

(ella)
cuando yo era chica decían que Andrea del Boca
cuando era Celeste, siempre Celeste
era una inversión en gotas para los ojos

(ambos ríen)

(ella)
tengo ganas de que pases los pisos con Glo Cot

(el)
te lo prometo para cuando nazca
o después que cumpla este sueño repentino
que me empieza a rodear, y me voy a dejar caer…

(el se acomoda para dormir. ella canta. tiene una contracción pero la sobrelleva en silencio. cuando se cansa de cantar, empieza a soplar los vellos del coxis de el)

(ella)
soplo el paisaje de tus vellos
mientras vos dormís y yo pretendo que te despiertes
soplo el paisaje de tus vellos para descubrir formas
que se arman sin tu premeditación
y sin mi alevosía
(sopla y sonríe)
recién era esa selva donde crecen plantas poderosas
arrasa el viento
ahora es un bosque calmo donde cualquiera podría quedarse
pero lo cerco, soplo más fuerte y se torna peligroso
nadie que no sea yo, que tengo del viento su misma fuerza,
puede estarse quieta en este paisaje

soplo más fuerte, más
pero el viento anunciaba lluvia
(con sus dedos hace como si algo cayera sobre los muslos de el)
y esta primera piedra, que te despierta

quiero que entre que me hacés y me harás el amor
haya minutos

(el, despertando)
insistís de nuevo

que si me hiciera humo
serías capaz de distinguirme con la nariz
en medio de una humareda inmensa

por eso no soy capaz de negarme
a que mi cuerpo sea un juego didáctico
con el que aprendés a degustar
hasta empalagarte

(ella)
empiezo a sentir una urgencia
que ya no tiene que ver con tu cuerpo
sino con lo que de tu cuerpo me dejaste
para que yo le diera forma
sin que pudieras ver

(comienza a respirar de manera agitada)
te voy a develar nuestra sorpresa

(el, contribuyendo a pujar desde atrás de ella recostada en el piso, es el mismo que le nace como hijo. a partir de ese momento, ellos comienzan a intercalarse los papeles de padre/madre e hijo, siendo el hijo quien juega en derredor de ellos mientras crece, y el padre/madre quien cuida de él recostado en el mismo centro de la escena de antes, observándolo. uno ronda y el otro observa, intercambiándose, excepto cuando se indica)

[QUIEN ESTÉ INTERESADO EN LEER LA OBRA COMPLETA, ME LA SOLICITA POR MAIL]













14.4.07

feligresía

verosímil:
este instante
cuando a gusto crees
lo que quiero que creas


/


vida:
observo mi corporalidad
transcurrir ante la conciencia

12.4.07

perifería

cuatro pasos, no más
habrían alcanzado
pero el placer
es la sintaxis circular
de quien rodea

porque rodeo
entre tu frondosa distancia
ingenio formas de llegar

y no hay marginal que no enternezca

osadía bis

cocino cochino:
a todo lo que preparo
lo rocío con tus jugos

siempre hubo tanto sexo
cuando hicimos el amor

5.4.07

bravía

docere

un maestro a cámara
dice: caza de brujas,
qué contundente

otros corren
y balas,
qué deprimente

termina la persecución donde
quienes hablan indecencias
con balas
y los que no trabajan
a la par
sino corriendo
empobrecen libretistas y libretos




4.4.07

habría

mira de reojo pero mira
igual
con su éxodo de ojos
pudo ver
que el agua se venía
y agarró su cuerpo
y lo mudó al cielo

2.4.07

Invitados de Honor

porque podría decir que
tengo más que muchas terminales sensitivas
o almas
o amigos

(igual, no son tantos como los de Roberto Carlos)

> en esta sección escriben ellos

psicopatía
MAURO CAMBRONERO (embraga en las vocales el cordobés, pero lo quiero)



Refugio buscado
construido
logrado
asegurado,

deserción
de la vida,
dolor borrado
evitado
ocultado
sabor degustado
esperado
lugar acomodado

dilución programada
violenta dispersión
perversa negación
querida
inesperada.

Darte cuenta.

Realidad
cruda
enfrentada
olvidada.

Derrumbe

Necesaria
caída
de la nada
al ser.

Alegría.

Tragedia.

Quedarte absorto
indeciso
inmóvil
temeroso
y el miedo…
y el miedo…
y el miedo…

empatía
FERNANDO KOSIAK (si no fuese otra persona podríamos haber sido yo)

¿Qué marineros son putos?

Míralos bajar de su embarcación.

Jóvenes,
grandes,
portando brazos de acero
los cuales a su vez portan
anclas aceradas,
inscriptas en la piel bronceada.

¿Cuáles son los putos?

¿Aquellos que sacuden sus birretes
mientras acuden en bandada
hasta el prostíbulo,
pidiendo una pieza
en la cual encerrarse,
con una mujer o sin ella,
cambiando las paredes del barco
por estas de ladrillo y concreto?

¿Son aquellos que se zampan las primeras delicias,
los manjares que los más decadentes puestos callejeros
les ofrecen como si de golosinas se tratasen?

¿Son los que piropean quinceañeras?

¿Son los que se embriagan entre blancos brazos pares?

No.

Son aquellos que se alejan cabizbajos de la nave.

Son aquellos que caminan más allá de la mirada.

Son aquellos que buscan placitas con remansos
en las cuales esperar a ese otro marinero aliado,
y disfrutar del viento y los olores que las calles traen.

Son aquellos que buscan lugares íntimos
en los cuales poder agarrarse de la mano.

Son aquellos que no se preocupan, ávidos, por el sexo,
ya que han estado cogiendo sin parar
en las altas horas de alta mar.

insoportablesía
MARIA CECILIA MOSCOVICH (a la realidad le duelen tus ojos, por eso te quiero)

Memoria de Tarifa

En la arena, dormida, está Tarifa.
El tiempo vaga sobre ella
igual que el viento.
El viento viene del mar;
el tiempo también.
Enfrente, clara como mi recuerdo,
brilla África como un continente frío.

El mar es una superficie que baila
con todo el silencio del mundo.

El corazón de Tarifa es una ciudad vacía
Un laberinto blanco de sombra y eco.
Por sus calles de piedra,
en las que penden negros balcones mudos,
todavía andan mis pasos,
los escucho de noche,
entre mis latidos.

De algún modo,
aún no he vuelto de Tarifa.
Me he quedado allí,
abandonada.







Datos personales

Mi foto
Santa Fe, Santa Fe, Argentina
promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia