29.3.07

monocromía

La condición de existencia
de una poesía inteligente,
firmada con mi nombre,
es un bibliocidio como el de Alejandría.

factores de la producción | tríptico eslabonado

· recursos naturales
Sin diferenciar ahora esperados de no,
pariste cuatro, adoctrinaste la misma cantidad
y viste andar a tres.
No hubo voluntad de amansar. Primera exoneración.

De eso se trataba cumplir: a partir de parir,
lo que espectaban ochenta dedos,
era que cuidases de los viejos baluartes.
Tus aspiraciones pueden consultarse en una secuencia de fotos.
Por las fotos de tu boda empeñaste el vestido,
luego comenzaste a soñar con la idea de tener el baño dentro,
y el auto que fue una inflexión. Un antes y un después.

Fotos mías bien pocas.
Vestido de gauchito: dos. A papá le gustan esas.
Y la del preescolar que no sacaron ustedes.
A veces me da de pensar
que debí haber sido hijo del fotógrafo.

· capital
(La Madre atiende la escena entre bambalinas)
Lo que no se dice, se actúa,
y más temprano que tarde
la corredura del can can se agranda.

Ella me lo dijo hasta cansarse:
“no importa lo que la gente vea por afuera
sino tu interior”.
Entonces, aunque no lo hice pero lo desee,
me convierto – automáticamente- en culpable.

Ya sé:
Que sin malos no se venden las telenovelas.
Que “quien guarda siempre tiene”.
Que “una mano lava la otra”.

(Enérgicamente) Que debo agradecerle a papá su sacrificio.
Que te sacaste la comida de la boca más de una vez -para dármela, claro-.

Entonces,
todo lo que hago te lo ofrendo,
y lo que no, te lo debo.

(La Madre se oculta por el foro)
Los tres presentimos
que de tanta crítica
ya no podemos pensar.
“Es más fácil ver la paja
en el ojo ajeno…”
Sin embargo tu impugnación
conoce siempre el mismo motivo, siempre:
“tu abuela lo hizo así, si le ponía hasta las medias”.
Y es fácil subirse a ella
cuando lo que quiero decir es que
las ganas de papá se han ido a la baja.
Me evita considerar:
El exilio del Estado.
La ausencia del primer varón.

La Modernidad líquida.
La licuación del Sentido.
La tierra que juntó la mecedora en desuso de la abuela.

· trabajo
La maldad no es mala educación nomás,
también sobrevivencia.
Para reforzar tu tarea
me entregaste a unas monjas
termoselladas en gris
para aislarse del color de los sexos
y sentirse a salvo de sus retornos de lo reprimido.

Hubo que esperar que se muriera el coli
para traer otro animal.
Mi maldad me habría permitido matarlo,
pero me ganó de mano la naturaleza.
Que apuesta por los más aptos.

El cariño -en nuestra experiencia familiar - se rige por el principio de la escasez.
Por esa razón papá tuvo conmigo
una frugal versión de su humanidad.

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Santa Fe, Santa Fe, Argentina
promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia