31.3.07

compañía

mientras sigues siendo extranjero
ostracista

más de un soldado muerto
en mi patria púbica
fue soberano

***

visitaré Córdoba de nuevo
será tu 1492

manipularme tu mita

y habrás de añorar la libertad
cuando no reinaban mis antojos

30.3.07

picardía

de cualquier forma que me siente, me siento triste
dicen
por el parásito que duerme en mi colchón





felonía

sos más fácil que la mariposa de Roscharch
te apalabran los muchachos enjutos de buen far west,
los que te condenan a pensar una semana sus magras alegorías

aún cuando tus cálculos,
si escaparan de tu cabeza podrían invitarte a cenar,
aún seguís creyéndote liberado

todos los protagonistas en la cencerrada de vos mismo.

agonía

¿De qué manera
recorriendo cuál de tus partes
caen las gotas en Alvear y el Boulevard?

¿Cuánto tiempo te recorre el torso,
y qué hago yo mientras?
¿A qué distancia del piso está
la gota en tu ingle
y demorará más que mi lengua
en llegar hasta tus pies?

¿Te separa el espacio o el deseo
de la humedad de otros?
¿Te separa la certeza o el engaño
de la humildad de otros?

No dijiste nada.
La tristeza hacía peso en tu paraguas.


Todas las libertades son pocas
si son mías
para sus manos.

Aún anidando
palabras de más en sus nimbos
(puede estar)
restando fulgores en sus cúmulos
(puede estar)
o con frontones en sus pasos,
puede estar promoviendo la ternura.

Cuando levantaste esa piedra
del otro lado del mundo
un chino mirando
reía
por cómo nos sobraba el amor.

osadía

investigaciones con dulce de leche

pre - eliminar

Puede que el candor
sea esa parte de la poesía
que nunca me sale.
Cuando crepitan pestañas,
o me acaricias el sexo
pero sin que yo lo diga con esa liviandad,
sino diciendo que mi dermis puede ser extensión de tu alegría.

parte primera: obtención de los materiales

Esa mañana se vistió holgada
y en el camino notó
que generaba rítmica por sus solturas.
La lista de necesidades era enorme
a juzgar por sus ganas de pasear las góndolas.
De aquel volumen de vacuidades,
subrayadas por el algodón,
se pusieron al corriente dos ojos voraces.

Posando su mano sobre el pote plástico
la humedad de otra mano de volumen mayor
la retrotrajo a vaya saber.
Ambos decidimos al mismo momento, el mismo pote.

Las circunstancias se resuelven en forma obvia,
la mayoría de las veces.

Detrás de esas manos habitaban
dos tías ex – alumnas del Calvario,
un pasado boy y girl scout,
el mismo atontarse frente a la hoja que está pasando ahí
y que instante antes estuvo aquí, sobre el pie,
y cerró los ojos para el cosquilleo,
cuya sensación se parece al instante en que la pluma
deposita la punta y recorre
transformándose la zona afectada en una almohadilla de costurera.

El dulce está en la bolsa.
Entre las manos la primera comunión de sudores,
para después de otra mirada la confirmación
que allane el camino
hacia todos los demás sacramentos.


parte segunda: afrenta de cavidades

Los incisivos, cortan.
Los caninos, desgarran.
Los premolares y molares, trituran.
Entre todos te desmenuzan.

Llegado el caso de que
sólo ingiriendo dulce de leche pudiera vivir,
nada más necesitaría de mis dientes
para que sirvan de frontón
sobre el cual se expanda el producto lácteo,
colándose entre ellos,
al estar empujándolo con la lengua.
Con la fuerza exacta para que
la sensación que comience en la encía
corra resuelta y con certeza hacia el hipotálamo.

El pulgar puede tocar al resto,
y ayudarse con ellos.
El índice, más hábil todavía,
decide con cuáles de ellos se queda.
Tienes destreza en los dedos
gracias a esa impronta generacional
que hizo que vos y tus amigas
debieran (necesariamente)
aprender a tocar la flauta dulce.


tercera parte: incorporaciones

La última vez trajo cuchillos.

No lo vayas a poner así
sin untar
que el frío acompasa el espasmo,
pero antes, todo lo que lo anticipa,
hace agua
-dijo.

La Revolución te ha de encontrar armada
apostada en tu cama
donde librarás guerras de guerrilla
con vietnamitas
angoleños
y el vecino infradotado.
Sin distinción de sexo, raza y edad
-pensé.

Qué te conmueve más,
saber que sólo de vos,
al acecho de mis partes pudendas,
depende mi continuidad
o la seguridad de que podés errar la caída
y ponerle punto final al cuento
-interrogué.

Hizo mutis por el foro;
le conmueve que ninguno lo sepa.

*

La toalla mojada
lo que pierde en ligereza
lo gana en precisión,
en efecto.

Memorable será la sorpresa
de tu toalla húmeda
llegando en intervalos imprevisibles.
Yo atado debajo
sin saber cuándo debo defenderme
o cuándo levantar el torso
para acompañar el trayecto de la toalla
antes de llegar al lomo,
y así aminorar el dolor.

*

Probamos a enganchar alfileres con el pellejo
y los apliques te quedan armónicos.
Junto a los tapones de los botines,
bien lustrados,
hacen compossé para la foto.


interludio I

Ella habita un mundo triádico:
A su cama sólo se suben tres unidades apilables como máximo,
si no es día festivo.
Ella, el otro y sus aparatos.
Los aparatos, ella y el gato.
El gato, ella y el otro.
Ella, el gato y sus garras.
El otro, su gato y los aparatos.

Los aparatos y ella, que duerme soñando otras combinaciones.


cuarta parte: fluidos

De tenerla, la tomaría entre mis manos
y haría como cuando tenía cinco
y deshacía paciencias por tener un helado:
La chuparía con la misma fruición.
Diferente del caso del helado sería que ahora,
como no sucedía con las camisas tipo marinero,
a las sábanas las lavo yo.

Y en nada se asemeja a un helado de agua tu eclosión.


quinta parte: el campo de lo erótico

Flexión y las rodillas
antes de la palma de la mano,
para luego los glúteos
y la primera composición ya está lista.
Acompaña mi pie el itinerario de otra pierna
hasta que el maléolo externo se corresponda con el condillo interno del fémur,
de manera que si muevo en círculos
resulta la fricción propia de lo cóncavo y lo convexo.

El movimiento originará calor,
que cesará ni bien encuentres el punto exacto
sin dejar de propagarse en otras formas.

Un balanceo sobre los isquiones
y la fuerza comandada desde tu zona supra-pélvica
es el comienzo de un ir hacia atrás
apoyando lentamente la zona lumbar,
como escala anterior a la cervical,
en un ir sostenido y sin sobresaltos.
Eres accesible a la energía que anhelabas,
un canal abierto al universo vibracional.

No obstante, esto no es erótico.
Es meditación.


interludio II

No me importa que te ausentes
porque podría reconstruirte cada parte
con el back up que tengo en mis papilas gustativas.


colofón

Poco cambió desde que los romanos
se encantaran mirando
el encendido espectáculo de los cristianos y el león,
mientras fornicaban.
Estoy mirando imágenes de la guerra
mientras como dulce de leche junto a Mors
que se mudó a casa, y renta mi pieza.


29.3.07

parusía

odas a los presos

oda al preso de Raquel

Anhelo verte llegar
sucio de tantas ganas
poseso como un preso
-quince años dentro-
y decidido a liberarlas
en pocas pero contundentes estocadas.

La calle recobrará sabor a
todo lo que me deje hacer
tu sexo dormitando.
Que habrá de hibernar en mi cavidad
inmenso, sobrante y ajeno
impasible ante músculos que no comando.

No tendrá lírica esta oda
porque confundirás tu libertad
con mi genuflexión
y un Oh! al recitarla
podría reincorporar al absorto
para continuar esa sonoridad de la que no saldré ilesa.

Tantas cosas habrás aprendido para ese entonces
que podrías adoctrinar a tus amigos que vuelven a festejarte
mintiéndoles con que sólo observaste como antropólogo demodé
mientras me sonríes porque entiendes
que la verdad está en tus sueños
y en los actos fallidos que veré.


Preso de la vecina

Lo recuerda sentado en la vereda
incorporado a su Noblex Carina
para putear el partido a distancia.
Echando humo en su Ford-1100
ante nosotros que observamos
-remordiéndonos-
como ella, pie en el escalón del mionca,
le ofrece entero su bajovientre con la pupera.

Ojála viniera, entre dos suspiros, confiesa.
Y aunque después dude si para siempre
o hasta sus ganas,
ella
tiene miedo que al final,
por reclamar ser la única,
a la inversión en el fijador de cabello
y la bijouterie de plata imitación
las desperdicie un balazo.

Advocación del preso

Nadie debiera saber
que para abjurar la soledad
eliges el programa que “trae suerte”,
cuando almuerzas
ante el televisor de pantalla plana.
Y sufres como el comensal
ante la pregunta capciosa de Mirtha.

Ni que duermes al borde y de costado
haciendo un espacio
al que no está
en la cama de roble lustrado,
imponente,
que sin él nunca habrías tenido.

Despiertas a la zaga del gallo electrónico
angustiada ya que ninguno
que no sabe respirar
babea tu almohada
(Almohada que era de ambos,
ahora nada más entero a tu propiedad)

Que sigues comprando dos cepillos de dientes.
Que humedeces dos toallas.
Que redoblas la ración, mientras piensas:
Adentro, la grasa del guiso, habrá de engordarlo.
Y con menos destreza se hará imposible renovar el plantel de artefactos eléctricos.




herejía

mandamientos
No sexualizarás el vínculo con tu terapeuta.
Distinguirás saborearse de pretender excitar.
Querrás a tus padres después de Navidad.
Aceptarás la institución familia y tendrás con tu primo sólo una relación cordial.
Evitarás negocios espurios para ganar concursos de poesía.
Nunca promulgarás, para remontar tu imagen personal, que tienes un amigo judío y/o homosexual.
No incurrirás en planteos del tipo “te doy si me das”.
De ser necesario dejarás de comer para que reviente el otro.

monocromía

La condición de existencia
de una poesía inteligente,
firmada con mi nombre,
es un bibliocidio como el de Alejandría.

factores de la producción | tríptico eslabonado

· recursos naturales
Sin diferenciar ahora esperados de no,
pariste cuatro, adoctrinaste la misma cantidad
y viste andar a tres.
No hubo voluntad de amansar. Primera exoneración.

De eso se trataba cumplir: a partir de parir,
lo que espectaban ochenta dedos,
era que cuidases de los viejos baluartes.
Tus aspiraciones pueden consultarse en una secuencia de fotos.
Por las fotos de tu boda empeñaste el vestido,
luego comenzaste a soñar con la idea de tener el baño dentro,
y el auto que fue una inflexión. Un antes y un después.

Fotos mías bien pocas.
Vestido de gauchito: dos. A papá le gustan esas.
Y la del preescolar que no sacaron ustedes.
A veces me da de pensar
que debí haber sido hijo del fotógrafo.

· capital
(La Madre atiende la escena entre bambalinas)
Lo que no se dice, se actúa,
y más temprano que tarde
la corredura del can can se agranda.

Ella me lo dijo hasta cansarse:
“no importa lo que la gente vea por afuera
sino tu interior”.
Entonces, aunque no lo hice pero lo desee,
me convierto – automáticamente- en culpable.

Ya sé:
Que sin malos no se venden las telenovelas.
Que “quien guarda siempre tiene”.
Que “una mano lava la otra”.

(Enérgicamente) Que debo agradecerle a papá su sacrificio.
Que te sacaste la comida de la boca más de una vez -para dármela, claro-.

Entonces,
todo lo que hago te lo ofrendo,
y lo que no, te lo debo.

(La Madre se oculta por el foro)
Los tres presentimos
que de tanta crítica
ya no podemos pensar.
“Es más fácil ver la paja
en el ojo ajeno…”
Sin embargo tu impugnación
conoce siempre el mismo motivo, siempre:
“tu abuela lo hizo así, si le ponía hasta las medias”.
Y es fácil subirse a ella
cuando lo que quiero decir es que
las ganas de papá se han ido a la baja.
Me evita considerar:
El exilio del Estado.
La ausencia del primer varón.

La Modernidad líquida.
La licuación del Sentido.
La tierra que juntó la mecedora en desuso de la abuela.

· trabajo
La maldad no es mala educación nomás,
también sobrevivencia.
Para reforzar tu tarea
me entregaste a unas monjas
termoselladas en gris
para aislarse del color de los sexos
y sentirse a salvo de sus retornos de lo reprimido.

Hubo que esperar que se muriera el coli
para traer otro animal.
Mi maldad me habría permitido matarlo,
pero me ganó de mano la naturaleza.
Que apuesta por los más aptos.

El cariño -en nuestra experiencia familiar - se rige por el principio de la escasez.
Por esa razón papá tuvo conmigo
una frugal versión de su humanidad.

cortesía

| un agregado de imágenes no constituirá poesía




Me cansé de esperar que vinieras,
ahora no puedo atenderte.
Quitá ese dedo del timbre lo antes que puedas.
Estoy adiestrando al sexo de otro
sobre las poesías que te escribí.

Las transcribí acá por si perdía el papel.



paradigma crítico

Esta Señora
le dedica a Borges los miércoles,
dos horas de su tarde,
para luego escoltar dignamente a su marido.

Nosotros quedamos cinco de familia - le respondo.
Pienso:
Pero en la imaginación de los míos,
somos seis menos uno;
y a eso se asocia una idea inapelable:
los otros siempre fueron más felices que nosotros.

En ese mismo orden de cosas,
dos sodomitas amigos
adoptarán un niño moreno
deseosos de que crezca heterosexual.
Que tengan suerte, y les resulte sanito.

Yo, mientras, dudo qué nombre ponerle
a todo lo que hizo con su mano,
después de desnudarme,
el señor de la otra cuadra,
al que escolta su mujer.
Y no por eso consulto el diccionario.

Unidad de tiempo (por una poesía con mínimo apodíctico)

Me gusta porque lo podría escribir
-dijo ella-.
Una poesía con mínimo apodíctico,
es necesario,
que revele las personas de su gramática;
para después, siempre que le queden fuerzas,
seguir boqueando.

Además recuerdo que fue un lunes
cuando escuché que dos ciegos tendrían un hijo vidente,
al que le pondrían por nombre
“Esclavo”.

Ese mismo lunes fui al médico,
que sigue creyéndose importante
cuando abusa de tecnicismos.
Fue una lástima, pero justo antes
había leído Levi Strauss: “El hechicero y su magia”.

También los pianistas
liberan sus espaldas en días lunes.
Es decir, ya no sienten necesidad de ocultar
sus desviaciones
para parecer correctos por erguidos.
Eso los hace parecerse a los peluqueros. Odian ese parecido.

Tengo la premonición de que será un lunes
cuando pueda escribir una poesía
que se baste a sí misma.
Que no precise etimologías,
ritmos o sentidos.
Ni a mi me precise.

Quien no tenga apodícticos
que tire la primera piedra,
teniendo cuidado de la comba.

Con eso, seguro, terminará.


Kyklóo
a Rodrigo, aunque todo lo que diga pueda ser usado en mi contra

después de unos cuantos
cicatrizaré más rápido
kyklóo
serán menores, también,
las oportunidades de conocer empresarios
con aflicciones por la ópera
kyklóo
hacer todo esto para que me des atención:
querer a tu perro
decir de tu madre que es buena mujer
parecerme a quien me antecede
kyklóo
dejar más trabajo a quien me prosiga

kyklóo | ciclo | dar vueltas alrededor de un huracán > en griego


aniversario

Cuando el aniversario del Dr Favaloro a mi se me ocurrió hacer una poesía
para cardíacos.
La decisión más costosa fue saber si eso debía estar en la forma o en el contenido.

Por la forma tocaría:
el verso corto,
con muchas comas,
para los respiros minúsculos.
Y los puntos aparte,
para las inspiraciones fuertes,
la pausa,
y el recomienzo.

Por el contenido:
acabaría hablando de vos.
Y me he propuesto no hacerlo,
en, al menos,
una poesía.

interruptus

“Tranquila, eso sale con Ariel Oxi Azul”.
Leía mientras la abordó por atrás
para un vuelo de cabotaje.
La mañana se avizoraba larga,
y por eso convendría un vuelo corto.

El sesgo sexista de la inscripción del jabón en polvo
le ensanchó la disposición emocional al contubernio.

Interrumpió diciendo:
Mañana quiero que vos,
mientras ponés la ropa de los chicos a lavarse,
y yo asistiéndote de atrás,
estrenemos el rojo.
Después continuaron.



pleitesía

son causas soy efecto

abandonado en mi intemperie
mi vitualla es
el último abrazo

vuelta y estirada mi cabeza hacia
un principio

*

en un ascensor para dos
vos, antropofagia y yo

después un tercero espera pisos arriba

*

sos mi madre
lo sé porque reclamé cariño
y cocinaste

invalorablemente

*

la poesía que escribo
es la que no pude decir
entre la gente

el sonido vacila ante el vacío

*

dos o tres muecas bastan
para que el mono que baila
lo deje de hacer

interpreto todavía tus ojos
que van hacia el principio
y contemplan lo intacto

*

no me conviene ser como soy
está visto
que conmigo
no se puede ya vivir


temporal

hay barro donde hundirse
a una cuadra de mi casa
a una anécdota de mí

lejos, no es acá
la inundación donde ahogarse
y el borde donde llegamos de improviso

hay cinismo
tangente a la puerta de mi casa
a pasos de la cama donde sueño

cerca, es tan acá
cuando me toco
y reafirmo que sigo ahí


momentum

abalanzado sobre tu superficie color piel
momentáneo vivo
como si fuera hermoso hacerlo


poesía sin nombre (indistinta de todas las demás)

golpea fuerte
mi cabeza en el respaldo
de manera que no quede
ni un fonema
y pueda repetir con insistencia
pa pa pa pa pa pa
si nunca existió

Datos personales

Mi foto
Santa Fe, Santa Fe, Argentina
promiscuo es el Señor, yo sólo soy un instrumento de su gracia